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¿Una minoría educativa?
Nuevos alumnos…. nuevos desafíos …. nuevas propuestas !!
El terreno de la discapacidad compleja, como es la sordoceguera y la multidiscapacidad, es relativamente reciente para el área de la educación.
Pero un aire nuevo nos da la posibilidad de cambiar la mirada, que tanto profesionales de la salud como de la educación, tenemos sobre esta población educativa.
La aparición de un nuevo paradigma educativo, que aún hoy esta demostrando su validez frente a la resistencia que presentan las antiguas posturas, nos presenta el desafío de la inclusión como una nueva visión con respecto a la integración.
La posibilidad de dar paso a este nuevo paradigma “La Inclusión”, también nos lleva a considerar que ésta comprende a todos los niños, sumados aquellos alumnos que hasta no hace mucho tiempo fueron descartados del sistema educativo a la luz de un pronóstico de no educabilidad.
Hoy sabemos que todos tenemos algo que aprender y lo hacemos utilizando las habilidades y herramientas que poseemos.
Tanto los profesionales de la salud, quienes ya no consideran enfermos a estos niños, y pueden ver mas allá de un diagnóstico como los profesionales de la educación especializados que atendemos a este grupo de alumnos vemos en ellos una persona con potencial, con posibilidades de comunicarse, de elegir, y compartir con sus pares momentos de juego y aprendizaje, salidas y costumbres propias de su comunidad circundante.
Mediante la observación y la experiencia, pude comprobar que si efectuamos las adecuaciones curriculares necesarias, que tiendan a facilitar sus formas de comunicación, de interacción y movilidad, acercándoles las estrategias y herramientas que le permitan insertarse a su familia, a su comunidad, y a la escuela, así podremos obtener sujetos cada vez más autónomos y expresivos. Es decir ser uno más dentro de la comunidad, uno más en un grupo y a su vez ellos mismos.
Esta formación como sujeto y todos los aprendizajes que estos conllevan solo tienen lugar en una interacción social, con un grupo de pares donde compartir intereses y actividades, donde la familia pueda valorar en sus hijos esta posibilidad.
La co-construcción de este espacio también compete a la escuela y por ende al sistema educativo.
Es mi intención considerar esto como un nuevo desafío. Sin dejar de tener en cuenta el trabajo coordinado de la escuela, la familia y la comunidad. Intentando por todos los medios respetar las costumbres y culturas de la cual proviene el niño y teniendo presente las fortalezas y debilidades de este nuevo alumno que tiene una forma particular de apoderarse de los conocimientos, “un estilo propio de aprender”.
No nos quedemos con la idea de lo que no pueden hacer, aceptemos el RETO de descubrir cuantas cosas son capaces de lograr en contacto con otros niños.
De esta manera y en mi experiencia quiero compartir con todos esta inquietud de muchos que piensan cómo abordar a éstos niños, sintiendo que el desafío es propio y olvidándose que su atención debe estar considerada un problema de todos los que nos involucramos en la educación.
Durante mi labor, como docente a cargo del grupo de niños, con multidiscapacidad, (retos múltiples y sordoceguera) he podido observar que, uno de los aspectos que más preocupa a los docentes, que asumimos el compromiso de elaborar una propuesta educativa de calidad, y traducirla en programaciones áulicas, para estos alumnos, es pensar en su recorrido escolar. Los diseños y propuestas curriculares constituyen un punto de partida importante, pero en muchas oportunidades no nos permite acercar actividades funcionales y ecológicas, que le permita al alumno apropiarse de los aprendizajes, de un modo eficaz.

Se trata de evitar la interpretación del diseño curricular, como actividades meramente académicas, sino también que constituyan herramientas útiles, a estos alumnos, para su desempeño actual y en su vida futura.
De esta inquietud surge los interrogantes de cómo acceder a los lineamientos curriculares, y cuáles serían las adaptaciones que se ponen en juego teniendo en cuentas las perspectivas curriculares funcionales y ecológicas que se pueden implementar para una mejor oferta educativa para niños con multidiscapacidad y sordoceguera.
Es por esta razón que los diseños curriculares actuales, nos plantean el reto de analizar y elaborar nuevas propuestas académicas para un futuro escenario escolar.
Licenciada Susana E. Hourcade.
Instituto de Formación y Capacitación Continua EN SEÑA
Área de Sordoceguera y Multidiscapacidad
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